El juego de los hipopótamos comilones más famoso de los años 80. Le dábamos al mando como unos posesos y el bicho estiraba el cuello como una tortuga para engullir el máximo de bolas antes de que lo hicieran nuestros tres rivales. Era un juego muy sencillo, y sin embargo uno de los más divertidos y populares de la infancia. ¿Qué tendrán los hipopótamos que atraen tanto a los niños?

El tragabolas se podría definir como un juego ágil y enérgico, en el que intentábamos atrapar con nuestro caballo de río el mayor número de canicas de plástico… nadie dijo que fuera la comida favorita de los hipopótamos, pero… ¡Qué más da! O lo que es lo mismo, la diversión consistía en “diez minutos de ñam, ñam, ñam, y luego vuelta a la caja“, ya que hartos del estruendo, nuestros padres nos lo quitaban y lo sustituían por otro juego más tranquilo.
Hoy en día han salido otras versiones del Tragabolas, pero no tienen el encanto que tenía este juguete en los años 80. O será la visión nostálgica, que nos hace percibirlo así, snif, snif:
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